Historia del aire acondicionado

Historia del aire acondicionado
18 enero, 2018 Roberto Sourdis

Para empezar esta breve reseña sobre la historia de los aires acondicionados debemos remitirnos a 1911, mas exactamente en los Estados Unidos de América en donde Willis Carrier investigó los pasos para conseguir con la transición de estado de un gas una variación positiva (calor) o negativa (frío) de la temperatura del ambiente circundante. Sin embargo, el propósito para lo cual se implementó y utilizo este tipo de sistema no era inicialmente para enfriar sino para deshumidificar el aire.

La evaporación de un líquido con baja temperatura de evaporación ya era conocida antes, pero había una pérdida de la sustancia utilizada (amoniaco) y por lo tanto no es adecuado para uso continuo, Carrier ideó un sistema para recuperarlo en un circuito cerrado y tras un año de trabajo se le encomendó la tarea de resolver el problema controlar la humedad del aire de en una imprenta de Brooklyn, donde el papel quedaba inservible al arrugarse debido a la excesiva humedad en el aire.

Las anteriores soluciones para resolver este problema era aumentar la velocidad del aire o bien dejar alguna ventana abierta para contrarrestar la humedad con una corriente de aire opuesta. La humedad era un gran problema en términos de productividad, porque traía consigo una interrupción de las actividades de los trabajadores y por lo tanto del trabajo de la imprenta. Carrier terminó el primer borrador de su sistema de aire acondicionado el día 17 de julio de 1902, tecnología que es la base de los actuales sistemas de climatización.

El término “aire acondicionado” fue inicialmente nombrado por Stuart Cramer, quien se interesó en el estudio de Carrier sobre la humedad y el aire acondicionado. Por lo tanto, podemos decir que Willis Carrier fue el inventor del aire acondicionado.

Recién en 1928 Carrier vino a desarrollar el primer equipo de aire acondicionado para casa y departamentos, pero su masificación quedó interrumpida por la crisis económica de la Gran Depresión. Las ventas de los aparatos para uso doméstico quedó aplazada hasta después de la Segunda Guerra Mundial, pero el resultado fue el mismo: gente feliz por poder combatir los distintos climas en espacios cerrados, ahora nada más ni nada menos que en sus propias residencias.

Así, es como hoy no sería nada injusto reconocer que la aparición de este concepto no sólo hace más agradable nuestro día a día en los hogares o puestos de trabajo, sino que antes ya había comenzado a revolucionar la industria.

Por eso hoy en día podemos disfrutar de estos maravillosos artefactos de la tecnología que nos ayudan a luchar contra los diversos efectos del calentamiento global haciendo nuestra vida más llevadera.

0 Comentarios

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*